Parece que sí, que el tema de los frenillos está ahora mismo en auge. Es un tema del que se está hablando mucho últimamente, saliendo a la palestra muchos detractores de la intervención quirúrgica, alegando que es una moda. Que la anquiloglosia (frenillo sublingual corto) no afecta a la lactancia, y que los que nos dedicamos a ello sólo hacemos negocio a costa de los bebés y las madres. 

Hace dos días se publicó en la razón, un estudio sobre la intervención de los frenillos y la duración de la lactancia. Este estudio, ha sido promovido por MEDELA, lo cual es un dato importante puesto que aunque medela tiene mucho material estupendo para favorecer la lactancia, es una empresa que incumple el código internacional de comercialización de sucedáneos de leche materna, al publicitar su biberón como el que no interfiere con la lactancia materna. (Podéis leer más información sobre eso en este post)

El titular del artículo ya llama la atención: Cortar el frenillo a los bebés puede provocar el abandono prematuro de la lactancia materna.

 

 

¿En serio? ¿Pero no era al revés? ¿No era el frenillo corto el que provocaba las dificultades de la lactancia y por eso abandonaban las madres? Pues según este estudio no. Ellos dicen que el hecho de intervenir al bebé es lo que hace que la lactancia se acorte. ¿Esto tiene algún sentido? Definitivamente NO.

 

Vamos a analizar el estudio

 Estudio realizado en Australia y dirigido por Donna Geddes, científica con muchas publicaciones relacionadas con la lactancia materna.

Tamaño muestral: Se estudiaron en total 55 bebés australianos con frenillo sublingual. De estos, 25 fueron intervenidos y 30, no.

Para empezar, el tamaño de la muestra es insignificante, y los resultados de este estudio no se pueden extrapolar a la población general. Es decir, no es representativo.

El enfoque: De los bebés intervenidos, un 36% abandonaron la lactancia prematuramente (no dicen en qué momento, pero se sobre entiende que antes de los 6 meses). Un 36% de 25 niños son 9. Osea, que 9 de los 25 niños que se intervinieron dejó la lactancia antes de tiempo. Eso significa que 16 no lo hicieron, ¿no? ¿Por qué no se comenta la noticia al revés?

El 64% de los niños intervenidos continuaron con la lactancia más allá de los 6 meses.

 Esto sería un dato bastante esperanzador, teniendo en cuenta que las tasas de lactancia materna a los 6 meses rondan el 20% (en España, aunque en el resto de Europa no son muy diferentes). Es decir sólo 1 de cada 5 bebés de 6 meses sigue con lactancia materna.

 

Seguimos analizando: 

Dice el artículo:

Aunque el objetivo de la frenotomía es aumentar la toma de leche materna, tras la operación los bebés no muestran una mejora significativa de la movilidad de la lengua.

Eso es cierto. La mayoría de los bebés no consigue una movilidad completa de la lengua de forma INMEDIATA tras la frenectomía. Por eso se recomiendan los ejercicios de rehabilitación de la lengua entre otras cosas. Y estos ejercicios hay que hacerlos durante dos meses.

Hay algunos casos en los que la mejora es inmediata, pero la mayoría de los bebés tiene que reaprender a mamar, a mover la lengua adecuadamente, y eso lleva su tiempo.

 

Más cosas: 

También demuestran que en más de la mitad de los casos la cantidad de leche materna ingerida en cada toma no aumenta tras la operación. Por el contrario, en las madres lactantes sí se verificó una baja producción de leche tanto antes como después de la intervención. Como conclusión, los recién nacidos continúan recibiendo una dosis de leche materna inferior de la que necesitan y han sido expuestos a un proceso quirúrgico, aumentando así las probabilidades de un abandono prematura de la lactancia.

 

En relación a esto, dicen que en la mitad de los casos la cantidad de leche materna ingerida en cada toma no aumenta tras la operación. Pues lógicamente, viene en relación con lo comentado anteriormente. El bebé tiene que reaprender a mamar, el tener la lengua libre no hace automáticamente que la succión sea más eficaz. Además, una succión no eficaz (en un bebé con anquiloglosia), puede influir también en la producción de leche, por el bajo estímulo del pecho, disminuyéndola, por lo que es la pescadilla que se muerde la cola. Liberando la lengua, mejorará la succión, y mejorará la estimulación del pecho y por tanto la producción de leche, pero es algo que requiere su tiempo. 

 

 

Para evitar las consecuencias de la frenotomía, la profesora Geddes recomienda estudiar primero los niveles de producción de leche de la madre para verificar dónde se encuentra el verdadero problema. De ser así, es posible potenciar la subida de la leche mediante el uso de un sacaleches que estimule los pechos y la extraiga frecuentemente hasta que se normalice su producción y el bebé pueda obtener la cantidad que necesita. Del correcto diágnostico depende la posterior salud de la madre y el niño.

 

 Esta parte me chirría mucho. ¿Tendrá que ver que el estudio esté patrocinado por medela? De modo que ¿antes de intervenir un frenillo hay que comprobar la producción de leche en la madre estimulando con sacaleches?

Es cierto que algunos casos de baja producción de leche no estarán ocasionados por una anquiloglosia, sino que pueden ser por otros motivos. Os dejo aquí las causas de hipogalactia. Por eso mismo, en una consultoría de lactancia  es preciso, hacer una valoración global del caso. Valorar a la madre y a su bebé, valorar la toma, la situación y las circunstancias de ambos y dentro de todo eso, valorar la boca del bebé como un factor más que puede influir en la lactancia, no como el único factor. Es decir, no todo es frenillo, claro que no.

Pero de ahí a que sea necesaria una estimulación con sacaleches previa a una frenectomía, pues no. No estoy para nada de acuerdo.

 

¿La frenectomía no es una operación sencilla?

 

Eso es lo que dice el artículo y que además: 

 

Los bebés pueden padecer las consecuencias de más de una operación. Se pueden suceder hasta 5 intervenciones con el fin de hacer más efectiva la lactancia, reducir las profundas cicatrices o reconstruir la zona cuando el corte ha sido demasiado profundo. Se prolonga así la hospitalización de los bebés, viéndose incrementado el riesgo de contraer infecciones.

 En relación a este tema incidir en varias cosas: Lo primero, la intervención sí que es sencilla. Aunque es cierto que hay que hacerla bien. En muchos casos se realiza de forma incompleta, lo que ocasiona que no haya mejoría y sea necesaria una reintervención.

En otros casos, también es muy habitual que no se realice un seguimiento de estos niños intervenidos y/o no se recomienden los ejercicios de rehabilitación. Esto puede puede ocasionar que los bordes de la herida se peguen y la cicatriz forme lo que se conoce como un ‘falso frenillo’. Es decir, se vuelve a formar el frenillo porque esa lengua no se mueve lo suficiente y la herida se cierra de forma prematura.

Así que sí, alguna vez hay que reintervenir a un bebé que ya se operado de anquiloglosia. ¿Hasta 5 intervenciones como dice Geddes? Personalmente nunca lo he visto. Conozco algún caso que se ha intervenido 3 veces, pero no es para nada algo significativo, sino que es un caso aislado.

Así que, en mi experiencia, la frenectomía es una técnica sencilla, pero que hay que hacer de forma completa, que es necesario un seguimiento frecuente y unos ejercicios de rehabilitación de la lengua. 

 

El efecto placebo

 

 Un dato curioso de los presentados en el estudio revela que, aunque no hay pruebas de mejoras en la lactancia tras la operación, las madres sí que se sienten más cómodas. La razón principal es que, tras la cirugía, experimentan menos dolor al dar el pecho. Sin embargo, este indicador es subjetivo ya que no se pueden medir los diferentes tipos de dolor en el pecho por cuestionario y se deben estudiar todas las causas y posibles soluciones. Debido a ello, la teoría de la investigadora es que el diagnóstico y la posterior operación de frenillo lingual corto podría estar funcionando como un potente placebo para las madres que previamente experimentaban dolor durante la lactancia. 

 

A ver si lo he entendido. De modo que las madres se sienten más cómodas con la lactancia después de la frenectomía, con menos dolor, pero en el estudio dicen que como es un indicador subjetivo, no lo tienen en cuenta, y que puede ser efecto placebo. 

Sinceramente, esto me parece una falta de consideración y de respeto total hacia las mujeres. Por supuesto que el dolor es subjetivo, pero se puede medir, mediante la escala EVA por ejemplo. Esta escala es muy útil para hacer el seguimiento y ver la evolución del dolor, si ha disminuído en intensidad, se ha mantenido o ha aumentado. Por supuesto cada mujer experimenta un dolor diferente y su grado de tolerancia al dolor determinará que esté en un punto u otro de la escala, pero aunque no se puede comparar el grado de dolor de una mujer con otra, SÍ se que se puede medir la evolución del dolor después de una actuación concreta. En este caso, de una frenectomía.

Me parece como he dicho antes una falta de respeto considerar que esta mejoría (medible y objetivable) tiene lugar por el efecto placebo. 

Y… aunque así fuera (que no lo es), si se están consiguiendo lactancias placenteras y duraderas…quizás sí que merece la pena, ¿no?

Lo bien que quedaría el titular del artículo así:

Tras la frenectomía las madres experimentan menos dolor al pecho

(Pero claro, eso no vende ni sacaleches ni biberones).

 

En resumen

 

A pesar de que la Dra Geddes es una investigadora de gran renombre, no estoy para nada de acuerdo con las conclusiones que ha sacado de su estudio (recordemos, con un tamaño muestral ínfimo, para nada extrapolable a la población general), y que además, el hecho de que esté patrocinado por MEDELA, hace que haya un claro CONFICTO DE INTERESES. 

Es cierto que el tema de la anquiloglosia está en auge. Y estoy de acuero en que la frenectomía no es la panacea. No es la solución a todos los problemas de lactancia. No es magia, y no hay que realizarla siempre ni en todos los casos.

No me cansaré de repetir que ante un problema de lactancia hay que hacer una valoración GLOBAL y en algunos casos, la intervención puede ser una opción y una solución.

A diario en la consulta veo mujeres echas polvo, desvastadas por una lactancia dolorosa, por tomas interminables, con bebés que no ponen peso suficiente… y que nadie le ha valorado la boca al bebé, o que sí lo han hecho pero les han dicho que no hay anquiloglosia y que está todo bien. O incluso detectándolas, no las han querido intervenir.

Y he visto como la mayoría de esas mujeres mejoraba tras la intervención de sus bebés y que se quedaban con la sensación de ¿Y esto por qué no me lo ha dicho nadie antes?

Esa es mi experiencia, y por supuesto es totalmente subjetiva. No tengo realizado ningún estudio. Aún.

Aquí tienes el artículo en cuestión, por si quieres sacar tus propias conclusiones. 

https://www.larazon.es/familia/cortar-el-frenillo-a-los-bebes-puede-provocar-el-abandono-prematuro-de-la-lactancia-materna-HN18375266

¿Y tú, qué opinas? Te espero en comentarios

 

 

 

Dra. Carmen Vega Licenciada en Medicina. Especialista en Medicina Familiar y Comunitaria. Experiencia con madres lactantes desde año 2007. Madre de tres hijos que han sido lactantes. Consultora Internacional de lactancia materna (IBCLC) desde 2015. Fundadora grupo de apoyo a la lactancia materna en Castilleja de la Cuesta. Docente en cursos sobre lactancia materna para profesionales de la salud.

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