por | Abr 19, 2016 | Blog | 5 Comentarios

En muchas otras situaciones de la vida, los problemas se reducen a las expectativas. Cuando esperamos algo y con lo que nos encontramos es totalmente diferente.

Con este post, pretendo aportar mi granito de arena para que todas las madres que deseen una la lactancia materna, tengan unas expectativas más reales, para que no les coja de sorpresa y no les suponga un problema para el mantenimiento de la lactancia.

La falta de confianza 

Cuando una mujer está embarazada normalmente sabe qué alimentación quiere ofrecerle a su futuro hijo.

La mayoría de ellas, en torno a un 80% tiene intención de dar el pecho, sin embargo, cuando les preguntas, no tienen la seguridad de que sean capaces de hacerlo. ‘Quizás no tengan leche o ésta sea de mala calidad, ya que su madre tampoco tuvo, ni su tía, ni su vecina del 5º’…

Es curioso, pero a lo largo de los años nos han hecho dudar de nuestra capacidad de amamantar a nuestras crías.

No dudamos de la capacidad de nuestros pulmones para respirar, ni de nuestro corazón de bombear la sangre, ni de nuestros riñones de filtrarla y producir la orina… y sí lo hacemos de nuestras glándulas mamarias de producir leche.

Partiendo de esa base, de que las mujeres desconfiamos de nosotras mismas, es comprensible que cualquier circunstancia que nos desconcierte en el postparto o en las primeras semanas de vida de nuestro bebé, podamos atribuirla precisamente a eso: ‘es que no tengo leche’.

 

El comportamiento normal de los bebés

Por otro lado, cuando estamos embarazadas constantemente nos hablan del comportamiento de los bebés, dándonos muchas veces unas expectativas erróneas. Bebés que demandan cada 3 horas, que no lloran, que duermen por la noche… que te permiten continuar con tu vida de antes del embarazo de una forma similar… Muchas veces es lo que se espera de ellos.

Pero la realidad es otra. La mayoría de los bebés no suelen comportarse así, y mucho menos si son alimentados con lactancia materna. Por supuesto hay excepciones claro está, pero NO es lo normal. 

La mamá tiene que tener claro cuando está embarazada que SU VIDA VA A CAMBIAR DE FORMA RADICAL. Creo que en muchas ocasiones las no son del todo conscientes de esto, pensando que más o menos podrán seguir con una rutina parecida a la de antes de nacer el bebé. Yo desde aquí ya les digo que no. CUALQUIER PARECIDO CON LA VIDA ANTES DE SER MAMÁ ES PURA COINCIDENCIA. Y les digo esto, porque si no lo saben, si no lo esperan, y de repente se encuentran con esta situación, puede llegar a ser muy impactante para ellas. 

 

¿Por qué cambia tanto nuestra vida al ser mamá?

embarazo

El bebé necesita a su madre las 24 horas del día. Pasa de estar dentro de la barriga de mamá a estar
fuera
, siendo un ser totalmente indefenso que necesita de cuidados para poder sobrevivir.

 

El nacimiento para el bebé es simplemente un cambio en el medio donde vive, él sigue siendo dependiente y necesitando cuidados y además, necesita sentir el calor que sentía dentro del útero de su madre. Calor, contacto y seguridad.

recien nacido2

Esta es la realidad de los bebés recién nacidos, proceso que se denomina exterogestación (o los segundos 9 meses), pues es como continuar la gestación, pero fuera del útero, ya que debido a las características evolutivas del
ser humano, el parto tiene lugar mucho antes de que éste sea maduro por lo que el bebé tiene que seguir madurando fuera.

 

 

Efectos negativos de las falsas expectativas de la maternidad sobre la lactancia en los primeros meses de vida

El bebé necesita contacto, calor, alimento y seguridad de su madre 24 horas al día.

El pecho, además de ofrecerle alimento, le ofrece todo eso. Con el pecho el bebé se siente tranquilo, su respiración se relaja y finalmente se duerme. Es en el regazo de mamá donde el bebé siente esa seguridad y confort para mantenerse en ese estado de calma.

Por otro lado, la leche materna se digiere muy rápido, en aproximadamente 30-40 minutos, a diferencia de la leche artificial, que lo hace en una hora y media.

Por este motivo,

es muy habitual que los bebés alimentados con lactancia materna demanden más frecuentemente alimento que los bebés alimentados con lactancia artificial.

bebe que llora

Sin embargo, en nuestra sociedad, por nuestra cultura, ignoramos muchas veces esa necesidad de los bebés de  ser atendidos. Pensando incluso que hacemos mal si los cogemos en brazos, no les dejamos llorar y les damos el pecho a demanda.

 

Las madres primerizas que además se decantan por la lactancia materna se encuentran con la situación de que su bebé recién nacido hace tomas muy irregulares. Toma el pecho, se queda dormido. Lo suelta. Se despierta a los 10 minutos, llora… Raramente ‘aguanta’ las 3 horas que tanta gente nos dice que tiene que ‘aguantar’ un bebé entre toma y toma.

Y es que además, aunque el tipo de alimentación influye, el bebé sigue necesitando contacto.

Es totalmente normal que esté dormido en nuestros brazos y se despierte de forma instantánea al soltarlo en el carrito, cuna o moisés. Es el instinto. Recordemos que es un ser inmaduro que necesita de cuidados.

bebé dormido con mamá

Todas estas circunstancias, unida a los cambios hormonales bruscos de la mamá en el puerperio, la falta de confianza, de información y de apoyo hacen que la mujer dude de su capacidad de producir leche.

Comentarios del entorno como: Otra vez llora? u ¿Otra vez le vas a dar el pecho? Eso es que no se queda satisfecho. Tu leche no alimenta, no tienes suficiente leche… No ayudan nada.

biberon rebosante

Si en uno de esos momentos de desesperación, a alguien se le ocurre darle un biberón, el bebé se lo tomará. Por varios motivos: porque la forma de succión del biberón y del pecho es totalmente diferente. Con el biberón la leche cae por gravedad sin apenas esfuerzo, lo que hace que la boca del bebé se llene. Como el bebé tiene la boca llega, traga gracias al reflejo de deglución, y así vuelve a llenarse la boca y vuelve a tragar sucesivamente…Por lo que es fácil que un bebé se tome un biberón o gran parte de él aunque no tenga hambre.

Entonces la mamá lo verá claro: Se ha tomado el biberón, eso es que no tengo leche o mi leche no le alimenta. Y nada más lejos de la realidad. Por su puesto que hay casos de mujeres que ‘no tienen leche’, o más bien digamos que ‘no suficiente’, pero son los menos. Tan sólo un 5% de ellos.

Si tu bebé gana peso con normalidad, está activo y toma el pecho a demanda con tomas indoloras, la lactancia está yendo sobre ruedas. 

Otro tema es que sea muy duro estar disponible para el bebé las 24 horas del día, que demande el pecho continuamente, que lo sueltes en la cuna y llore… Eso es lo normal y no significa que tu leche no le alimente.

Yo siempre les digo a las mamás embarazadas y en el puerperio que ‘sacar 5 minutos al día para una ducha es una proeza’, y es una forma clara de transmitirles que los inicios en la lactancia son así.

Durante ese primer periodo hay que tener muy claro que la prioridad es el bebé y lo demás es secundario: Las visitas, la limpieza de la casa…etc, aprovechando para descansar cuando lo hace el bebé, siendo el apoyo del papá fundamental, entendiendo esta nueva situación y ofreciendo a la mamá todo lo que necesite.
Afortunadamente, esto cambia, sobre el mes o la cuarentena, cuando la lactancia está más establecida, y el bebé puede empezar a espaciar más las tomas y hacerlas más rápidas.  

En resumen…

Mamá, tu bebé te necesita las 24 horas del día. Esta es la situación que te vas a encontrar en los inicios de la maternidad, que no te coja de sorpresa.

La lactancia materna es a demanda, y en sus inicios puede ser agotadora. Pero no te preocupes, todo pasa! Lo importante es saberlo, ser consciente de cómo va a ser la situación y tener apoyo para poder llevarla.

Todo esto es normal, y no significa que no tengas leche. Un biberón no es la solución si lo que realmente quieres es amamantar a tu hij@. Ten confianza en tu cuerpo, información y mucho apoyo. Rodéate de mujeres que hayan amamantado, que hayan pasado por esa situación y puedas ver cómo es algo normal. No desesperes.

Y por supuesto, no está de más decir, que aunque los inicios sean duros, tanto la maternidad como la lactancia materna son experiencias que merecen la pena, reconfortantes y plenas a pesar de las adversidades. ¡ENHORABUENA!

 

 

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Si aún así sigues teniendo dudas, te espero en la consulta de lactancia, de forma presencial u online!!

Dra. Carmen Vega Licenciada en Medicina. Especialista en Medicina Familiar y Comunitaria. Experiencia con madres lactantes desde año 2007. Madre de tres hijos que han sido lactantes. Consultora Internacional de lactancia materna (IBCLC) desde 2015. Fundadora grupo de apoyo a la lactancia materna en Castilleja de la Cuesta. Docente en cursos sobre lactancia materna para profesionales de la salud.
Dra. Carmen Vega Licenciada en Medicina. Especialista en Medicina Familiar y Comunitaria. Experiencia con madres lactantes desde año 2007. Madre de tres hijos que han sido lactantes. Consultora Internacional de lactancia materna (IBCLC) desde 2015. Fundadora grupo de apoyo a la lactancia materna en Castilleja de la Cuesta. Docente en cursos sobre lactancia materna para profesionales de la salud.

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