por | Jun 2, 2016 | Blog, Testimonios | 8 Comentarios

Todos sabemos que la lactancia materna no siempre es fácil, hay algunas dificultades que pueden surgir, y para afrontarlas, las mujeres debemos tener información suficiente y veraz sobre lactancia, tener confianza en nuestro cuerpo y por supuesto rodearnos de profesionales sanitarios competentes que sepan diagnosticar y tratar en el caso de que se trate de una complicación médica.

Hoy os presento el caso de Isabel. Madre lactante de su hija de 5 meses de edad que desde que ésta tenía 3 meses empezó con molestias y dolor en el pecho derecho.

Al principio eran solo molestias, poco a poco los días fueron pasando, ya el dolor fue siendo más intenso, con una zona del pecho roja y empezando con fiebre.

Mastitis aguda cuadrante superior externo

Mastitis aguda cuadrante superior externo

 

 

Ante este problema Isabel acudió a su médico de familia quien le diagnosticó de mastitis y le puso tratamiento antibiótico.

 

 

 

 


 

Aquí os dejo el protocolo de tratamiento de mastitis de la ABM (Academy of Breastfeeding Medicine para quien le quiera echar un vistazo.

En resumen:

TRATAMIENTO DE LA MASTITIS AGUDA

  • Amamantar de forma más frecuente. Empezando por la mama afectada.
  • No es recomendable interrumpir la lactancia del pecho afectado. Al contrario, una interrupción brusca puede empeorar y complicar la sintomatología.
  • Si el dolor interfiere con el reflejo de eyección, empezar primero por la mama no afecta, y cambiar a la afecta en cuanto se active el reflejo de eyección.
  • Posicionar al bebé con la barbilla apuntando a la zona de inflamación.
  • Masajear el pecho durante la toma. Se puede utilizar aceite o lubricante libre de tóxicos para facilitar el masaje, desde el área de inflamación hacia el pezón.
  • Después de la toma, terminar de extraer con expresión manual o sacaleches.
  • Descanso de la madre e ingesta suficiente de líquidos.

 

MEDICACIÓN:

  1. Analgesia: indicado para tratar el dolor que puede interferir con el reflejo de eyección. De elección antiinflamatorios como ibuprofeno mejor que analgésicos simples como paracetamol, ya que los primeros tienen también efecto en disminuir la inflamación de la mama.
  2. Antibioterapia: Si con las medidas anteriormente recomendadas no existe una mejoría a las 24 horas, está indicado el tratamiento antibiótico.

El patógeno más frecuente a nivel mundial es el Staphylococcus Aureus, (la mayoría de ellos resistente a penicilinas), por lo que el tratamiento de elección irá indicado en principio en este sentido.

  • Dicloxacilina o flucloxacilina 500 mg oral cuatro veces al día
  • Cefalosporina de primera generación como: cefadroxilo 500mg cada 12 horas. 

Estos son los antibióticos recomendados en la guía. A nivel particular, añadiría que preferiblemente utilizar el segundo, ya que la dicloxacilina se absorbe poco vía oral y llega a la mama en cantidad insuficiente. 

  • Amoxicilina/ácido clavulánico: Este fármaco es eficaz y es el que más utilizan los médicos de familia, pero tiene el inconveniente de que tiene un espectro muy grande, por lo que actúa frente a los patógenos pero también actúa frente a la flora bacteriana saprófita (la flora buena) por lo que produce muchos efectos secundarios.

Respecto a la duración, es importante que el tratamiento antibiótico sea prolongado, en torno unas dos semanas (mínimo 10 días) , para evitar recaídas.

  • Si en 48 horas después de iniciar antibiótico no hay mejoría, está indicada la realización de cultivo de leche materna. Éste, según la OMS no está indicado de entrada. Solamente en casos de mastitis de repetición o mala respuesta a tratamiento.  

 


 

En el caso de Isabel, le indicaron continuar con la la lactancia materna (menos mal!!) y el antibiótico fue adecuado, pero la duración del mismo inferior a lo recomendado, por lo que a pesar de que mejoró con dicho tratamiento, a los días volvió con la misma sintomatología.

Su médico le prescribió otro antibiótico que hizo un efecto similar al anterior.

También probó con probióticos.

Isabel iba mejorando de forma parcial, pero a la vez notaba como en su pecho derecho iba creciendo un bulto, en la zona superior externa.

Todo cabe decir que seguía con lactancia a demanda, ese pecho incluido, y que en el otro no había tenido ningún tipo de problema.

Al notarse el bulto consultó con su médico de nuevo, quien la derivó a consulta de cirugía general.

El cirujano la vió en unas semanas y le solicitó una ecografía mamaria que estaría pevistar para dos semanas después.

Entre tanto, ya habían pasado dos meses desde el inicio  de los síntomas. Isabel estaba desesperada, mucho dolor en el pecho derecho, no podía disfrutar de la lactancia… y no estaba dispuesta a esperar más.

Entonces, contactó de forma telefónica con María, matrona que lleva un grupo de apoyo a la lactancia en Valverde del Camino (Huelva), quien la derivó a mi consulta por cercanía. María con la información que le había dado Isabel, y sin necesidad de verla, ya tenía un diagnóstico de sospecha: un absceso mamario.

Absceso mamario como complicación de una mastitis aguda

Absceso mamario como complicación de una mastitis aguda

 


 

¿Cuándo sospechar un absceso mamario?

Cuando hay un antecedente de mastitis que no termina de mejorar o recidiva.

Se forma una especie de bulto en la mama, que a diferencia de una obstrucción no disminuye de tamaño, que está fluctuante a la palpación (como blandito) y que puede estar la piel de alrededor roja o no, pero que será muy muy doloroso.

Es habitual que los síntomas generales como fiebre o malestar general disminuyan o mejoren, prevaleciendo el DOLOR como síntoma principal. 

 

¿Cuál es el tratamiento?

 

intervención quirúrgica de absceso mamario

intervención quirúrgica de absceso mamario

El tratamiento es el drenaje (el absceso no es más que acumulación de material infeccioso, pus, en la mama). Para esto hay dos maneras, o bien se punciona con una aguja y se drena, o bien se hace un drenaje quirúrgico bajo anestesia general. En ambos casos hay que mantener un drenaje unos días.


 

Cuando hablé con Isabel por teléfono para darle cita en la consulta y me contó su historia, también tuve claro de lo que se trataba. No nos dio tiempo a vernos. Quedamos en un par de días, pero al día siguiente se puso peor, tenía más dolor y malestar general, me envió fotos y decidí que no había que esperar más. Ella tenía que ir a urgencias para que le drenaran el absceso.

En ese momento, tiré de mi profesión, soy médico y tengo compañeros que trabajan en urgencias. Hablé con uno de ellos para que la viera directamente, pues no quería que la volvieran a mandar a casa simplemente con un tratamiento antibiótico sospechando una mastitis.

Os explico: Un absceso mamario no es nada frecuente. Los médicos no estamos habituados a ello, hay que saber que existen para para poder diagnosticarlo y tratarlo, es decir, hay que sospecharlos.

Si yo hubiera tenido a Isabel en la consulta, le habría hecho un informe de derivación explicando mis sospechas, pero como no la tenía conmigo, preferí hacerlo así, a enviarla a ciegas y correr el riesgo de no hubiera servido de nada.

Así, Isabel fue a urgencias, donde la vio el cirujano y la citó al día siguiente para intervenirse bajo anestesia general.

El absceso era de gran tamaño (9,5cm x 6,6cm x 5,2 cm)  por lo que tardaron durante la intervención.

Como madre lactante, Isabel solicitó el ingreso conjunto con su hija, lo que le concedieron en el hospital. (Lo cual me parece un gran avance, sobretodo porque se trata de un hospital comarcal que no dispone de maternidad). Debía estar 24 horas ingresada.

Hablé con ella después de la intervención y se encontraba mejor. Sin embargo, les dieron unas recomendaciones nada acertadas:

1- Le dijeron que por la anestesia general debía desechar la leche y darle en la siguiente toma. (esto no es cierto, ya que la mayoría de los medicamentos son compatibles con la lactancia, y una vez que la mujer ha despertado, es porque ya ha eliminado la mayoría de la anestesia).

2. Le habían vendado el pecho operado. Y así lo debía tener hasta el día siguiente. La lactancia podía mantenerla con el otro pecho.

Esto, además de ser una recomendación errónea, es incluso peligrosa. La mama sigue produciendo leche, y si no se extrae (ya sea con el bebé o el sacaleches) el absceso // mastitis se puede complicar.

Le dije  que era muy importante que se extrajera leche del pecho intervenido, y que si la incisión no estaba cerca de la areola  y su hija podía mamar era lo ideal.

Aún así, estuvo muchas horas con el vendaje. Empezó a tener fiebre, por lo que finalmente accedieron a quitárselo, para que se sacara leche, indicándole que su hija no podía mamar de ese pecho.

Aunque no era una recomendación correcta, al menos era un punto medio, podía sacarse con sacaleches así que le indiqué que lo hiciera lo máximo posible. Y así lo hizo, notando un alivio inmediato desde la primera extracción. Por supuesto, ya en casa, le dio también de ese pecho a su hija.

 

Lactancia tras un absceso mamario

 

Después de eso, requirió curas diarias, pero ya después de casi un mes, está totalmente recuperada y por fin, disfrutando de la lactancia!!

Han sido una serie de catastróficas desdichas, pero lo importante es que se han superado y ya todo lo sufrido ha quedado atrás.

¡¡¡¡Enhorabuena Isabel por tu tesón y tu fuerza, y por su puesto por vuestra lactancia materna!!!!

Dra. Carmen Vega Licenciada en Medicina. Especialista en Medicina Familiar y Comunitaria. Experiencia con madres lactantes desde año 2007. Madre de tres hijos que han sido lactantes. Consultora Internacional de lactancia materna (IBCLC) desde 2015. Fundadora grupo de apoyo a la lactancia materna en Castilleja de la Cuesta. Docente en cursos sobre lactancia materna para profesionales de la salud.

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