por | Ago 8, 2016 | Blog | 14 Comentarios

Esta carta es para tí, que acabas de ser abuela, o hace poco que lo has sido, o incluso lo has sido ya varias veces, no importa.

Seguro que te sorprende que te escriba, una desconocida que no sabe nada de tí, de tu vida, de tus creencias ni experiencias, que no sabe lo que piensas… Y es cierto. Hay muchas cosas que no sé, la mayoría. Sin embargo, hay otras, que sí, porque aunque no soy abuela (y espero que aún me queden muchos años para eso), por mi profesión he visto a muchas, e inevitablemente tienen mucho en común. Por ejemplo:

  • Sé que adoras a ese nuevo ser que forma parte de tu familia. Que es un amor que nunca pudiste imaginar y que darías todo por él.
  • Sé que inevitablemente vienen a tu cabeza antiguos miedos, vivencias antiguas de tu época de madre, de puérpera, que no quieres que tu hija (o hijo, pero sobretodo hija), repita.
  • Sé que confías en tu hija, en que lo hará bien, pero piensas que necesita ayuda, porque no tiene experiencia (aún) y necesita a alguien que le guíe.
  • Sé que te preocupas (y muchas veces ocupas) del bebé. Su salud, su alimentación, su ritmo de sueño…
  • Sé que te preocupa tu hija, por su nueva situación: su pérdida de identidad con la maternidad, sus horas sin dormir, su cansancio extremo…
  • Sé que si pudieras estarías ahí, con ellos 24 horas, para ayudar, hacer lo que hiciera falta para que ellos estén mejor.
  • Sé que muchas veces reprimes las ganas de ir a verlos,  o de llamar (por no molestar), o de opinar o hacer algo sin que te lo pidan. Te retienes la mayoría de las veces, aunque otras no lo haces, es normal.
  • Sé que te cuesta entender que tu hija no acepte tus consejos. Que no haga las cosas como las hiciste tú, o que las haga justo al contrario. (Es que eso significa que tú no hiciste las cosas bien como madre?). Sé que te haces ese planteamiento a menudo, y que duele.
  • Sé que a veces piensas que por otro camino irán las cosas mejor. Que no entiendes por qué tu hija ‘se empeña’ en seguir por ahí.
  • Sé que no pudiste dar el pecho, o no todo lo que te hubiera gustado. Porque tus hijos se quedaban con hambre, porque no te subió la leche, porque no tenías suficiente…porque entonces, no se le daba tanta importancia a la lactancia materna como ahora.
  • Sé que tu hija o nuera quiere hacerlo. Lo está haciendo. A su manera, de la forma que le han aconsejado, muy diferente a la tuya.
  • Ella no le da cada 3 horas, sino a demanda. Y te preocupa que el bebé ‘no haga la digestión.
  • Ella no le da 15 minutos por pecho. Lo deja el tiempo que quiere hasta que se suelta, y hay veces que no le da los dos pechos, solamente uno. Y te preocupa que el bebé esté todo el tiempo ‘enganchado’ y su madre no pueda descansar.
  • Hay veces que el bebé pide cada 15 minutos o cada media hora y se calma con el pecho. Y te preocupa que se esté quedando con hambre. Que no se esté alimentando bien.
  • Solamente le da el pecho. No le da agua, con el calor que hace, ni manzanilla para los gases… No entiendes por qué no.
  • Te preocupa no saber la cantidad de leche que tu niet@ está tomando. Te quedarías más tranquila si pudieras verlo físicamente. Si tomara la leche en biberón…
  • El pediatra dice que va bien de peso. Pero tú lo ves muy delgad@, porque el bebé de tu sobrina, que toma biberón está mucho más rollizo.
  • Ya tiene 5 meses, y sigue tomando sólo pecho. Antes se empezaba con la alimentación a los tres meses y medio, o a los cuatro. Te preocupa que le falten nutrientes al niño. 
  • Ya ha empezado con alimentación, pero come muy poco. Tu hija le ofrece el pecho antes de las comidas, y claro, así luego no tiene hambre para tomar otra cosa! 
  • Tu niet@ tiene 12 meses, o 15, o 2 años o 3…. y sigue tomando el pecho. Te preocupa que eso le haga muy dependiente de su madre. 
  • O quizás tu hija tiene algún problema con la lactancia. Tiene grietas, y mucho dolor en las tomas, pero sigue insistiendo en darle el pecho al bebé. No entiendes por qué tanto sufrimiento. Todo se solucionaría con un biberón. 
  • Está las 24 horas del día con el bebé. Te preocupa que no descanse. Que no salga con sus amigas o su pareja. A tí no te importaría quedarte con él lo que hiciera falta. 
  • Duerme con el bebé. No te parece bien. Piensas que se va a mal acostumbrar, que no van a poder sacarlo de la cama. Que eso no es bueno para el niño….

ABUELA

Querida abuela,

Seguro que me dejo muchas cosas, pero seguro también que muchas de estas han pasado alguna vez por tu cabeza. ¿Y sabes qué? Te entiendo. Entiendo que no es una situación fácil. Es otra forma de hacer las cosas. Es tan diferente a lo que conoces….Entiendo tus miedos, tu angustia, tu preocupación…

Aún así, debes confiar. Confiar en que ella se ha informado, y está tomando el camino que quiere, el que ha elegido. No la hagas dudar… apóyala… tu opinión es fundamental para ella. Necesita que estés a su lado. Que la animes, que le digas que lo está haciendo bien… Es tan importante…

Sí, la lactancia ahora no tiene nada que ver con la que viviste. Entonces no se conocían los perjuicios de la leche artificial, al contrario, incluso se pensaba que el biberón era mejor. Y además, los médicos daban malos consejos con lo cual la mayoría de las mujeres ‘no tenían leche’. Eso no fue culpa tuya. Fue la situación que te tocó vivir, fueron las circunstancias. Pero ahora es diferente. No tiene por qué pasarle lo mismo. No tengas miedo, no te sientas mal. Sé que hiciste siempre lo mejor para tus hij@s.

Y si ella tiene algún problema, alguna dificultad, no la juzgues, aunque no la entiendas. No la animes a dar biberón, no le digas que da igual, que no pasa nada, porque eso le hace más daño. Anímala a buscar ayuda. Acompáñala a un grupo de apoyo a la lactancia, busca a una asesora, a alguien que sepa orientarla…Dile que se va a solucionar. Que lo está haciendo bien, que lo malo pasará y que valdrá la pena…

Acompáñala en ese camino, mejor o peor, más fácil o más duro, que te gusta más o no…pero que es el que ha elegido. Dale la confianza para que se sienta bien, que sienta que puede contar contigo. Que no tenga miedo a decirte las cosas, sino al contrario, que seas su apoyo. Dale la mano.

Es difícil, lo imagino, pero créeme, es lo que tu niet@ necesita: una madre empoderada, con apoyo y confianza.

Y qué mejor apoyo que el de su propia madre???

madre e hija

 

 

 

 

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Si aún así sigues teniendo dudas, te espero en la consulta de lactancia, de forma presencial u online!!

Dra. Carmen Vega Licenciada en Medicina. Especialista en Medicina Familiar y Comunitaria. Experiencia con madres lactantes desde año 2007. Madre de tres hijos que han sido lactantes. Consultora Internacional de lactancia materna (IBCLC) desde 2015. Fundadora grupo de apoyo a la lactancia materna en Castilleja de la Cuesta. Docente en cursos sobre lactancia materna para profesionales de la salud.

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